Otoplastia

Cirugía de operación de orejas.
La otoplastia es la cirugía que corrige la forma anómala de las orejas, siendo la más común las orejas en soplillo o en asa, debidas a la falta o a la mala definición de los pliegues naturales del cartílago de la oreja (antehélix) o a la proyección aumentada de uno de ellos (concha). Otras veces las orejas presentan un grado de malformación más complejo, con pliegues extras anómalos (orejas “de sátiro” o de Stähl), o se ven muy cerradas o constreñidas (orejas “en copa”), o son asimétricas, muy habitual, o bien son excesivamente grandes o pequeñas, todo esto en la consulta se explicará.

Otoplastia en Granada

Son candidatos para una otoplastia en Granada tanto niños como adolescentes o adultos. Es ésta la única intervención de cirugía estética que aceptamos realizar en menores, pudiendo intervenir a los niños desde los 6 o 7 años, dado que el complejo puede causarles un trastorno de relación (sobre todo situaciones de bullying o acoso escolar) que resulte en un problema mayor que la cirugía en sí que no es nada traumática para los pacientes. A esas edades el cartílago ya está lo suficientemente maduro como para intervenir sin problemas. Quiero insistir aquí en que no es imprescindible ni necesario operarlos, se trata de resolverles un complejo que pueda afectarles seriamente, de forma que sólo se planteará la cirugía si el niño se ve afectado por esto, siendo entonces el menor quien debería solicitarlo a sus padres, no los padres si su hijo no está acomplejado o no lo ha comentado nunca. Hay que esperar a que el niño lo pida, pues hay muchas veces que los padres consultan y cuando preguntamos al niño resulta que éste no estaba preocupado y no desea operarse. También hay que considerar que las proporciones corporales en niños son diferentes a las del adulto, siendo la cabeza más grande, en proporción, en los niños, de ahí que también las orejas se vean más grandes y mucho más llamativas las anomalías, es por esto que los padres suelen agobiarse mucho si su hijo tiene las orejas despegadas, pues en los primeros años se ven muchísimo más grandes. El momento de plantear la cirugía es cuando, tras cumplir 6-7 años, y según el crecimiento o desarrollo del niño, éste está preocupado y no quiere tener sus orejas así. Si no le preocupan, es mejor esperar unos años más, en realidad hasta que él desee hacerse algo, nunca antes. Si no le acomplejan, no tiene ningún problema.

La operación de otoplastia

Hay muchas técnicas descritas, de forma que no hay una técnica universal. Cada cirujano emplea una técnica diferente, según sus gustos y experiencia, y por supuesto según el tipo de anomalía a tratar. Pero todas las técnicas se centran en modificar los cartílagos mediante suturas, sobre sí mismos o a otras estructuras, rallados o pequeños cortes para debilitarlos, hasta secciones o excisiones de una pieza de cartílago si así se requiere. El abordaje más habitual es por detrás de la oreja, en una cicatriz longitudinal que queda muy bien escondida al plegar la oreja, asociando a veces una incisión en la parte anterior, bien oculta en el pliegue del hélix, el más externo de todos.

El planteamiento quirúrgico se centrará en el tipo de malformación a corregir, así como la zona de la oreja afectada:

  • Deformación del tercio superior del pabellón auricular: Es el caso más habitual de las orejas “en soplillo” y requiere la plicatura del antehélix, con técnicas tipo rallado anterior o suturas en su cara posterior (técnica de Mustardé, una de las más usadas). Con estas técnicas marcamos esta convexidad, y podemos marcarla más o menos, es decir, podemos planificar cuánto de curvadas o plegadas las queremos.
  • Concha (parte cóncava central, alrededor del conducto auditivo externo) despegada. Suele suponer que toda la oreja se vea separada, no sólo la parte superior, y se corrige en función de si sólo está despegada o si además está muy ensanchada, de forma que el cirujano optará en el primer caso por las suturas tipo Mustardé también en la parte media e inferior, o por fijar la concha al hueso (mastoides) con una sutura que la asegura en una posición más pegada al cráneo (técnica de Furnas). Si la concha es muy ancha a veces hay que recortar una delgada franja de cartílago, todo esto desde la incisión de la cara posterior de la oreja.
  • Lóbulo despegado o protruído. Típico en orejas en copa o en asa muy despegadas. Se suele deber a que está muy prominente la parte inferior del bloque de cartílago, en concreto la llamada cola del hélix. Se corrige con las suturas y /o con el rallado del cartílago. Si el lóbulo es grande o deseamos dar una imagen de oreja más pequeña se puede asociar también alguna excisión o plastia para reducir el lóbulo.

Las suturas para moldear el cartílago se hacen con un material no reabsorbible, por lo que no es inusual que a veces se palpen por detrás o incluso que asome alguna a los pocos meses, pudiendo retirarse sin problema. Todas las cicatrices se camuflan muy bien en los pliegues. Es muy importante expresar bien cómo de pegadas se desean las orejas, pues al no haber un patrón exacto y ser tan amplio el rango de normalidad, nuestro objetivo es la naturalidad evitando el aspecto “operado” y que el paciente se sienta cómodo. En la práctica nos soléis pedir que queden muy pegadas pues en vuestra valoración subjetiva casi no deseáis veros las orejas. El cirujano intentará contentaros cuanto sea posible, aunque yo pienso que quedan más naturales si no se pegan tanto, más la última palabra es del paciente, al menos en estas cirugías.

La cirugía puede durar desde una hora si es sólo una oreja, 1,5-2 h si son ambas, o incluso más si es un caso más complejo. Tras la cirugía se coloca un vendaje compresivo, durante una semana.

El postoperatorio

Después de una operación de otoplastia en Granada se aplica un vendaje inicial, que es una venda alrededor de la cabeza a modo de una felpa , se cambia a los 2-3 días para reponer otro vendaje algo más flojo y menos voluminoso. A la semana se retiran vendaje y puntos, y se permite ya el lavado de la cabeza, aunque hay que ser prudente con el secador de pelo y planchas porque al estar aún algo dormidas las orejas existe el riesgo de quemaduras. Tras 7 días las orejas están hinchadas y algo moradas, y es normal que se vea el antehélix muy marcado y prominente, por la inflamación. Las orejas irán adoptando un aspecto normal a las 2-3 semanas de la cirugía, pero es normal sentirlas algo rígidas las primeras semanas y un poco más pegadas o artificiales, hasta el resultado definitivo entre 1-2 meses. Se puede hacer una vida normal a la semana de la cirugía, así como hacer deporte.
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