Mamoplastia de reducción de pecho

Reconforma el tamaño de tus pechos.
La reducción de mamas o mamoplastia de reducción es de los procesos mas largos dentro de la cirugía mamaria. Este proceso suele realizarse entre tres y cinco horas y es necesario realizarlo en un centro hospitalario. Las técnicas que se utilizan para la reducción de pecho son muy variadas, buscando todas ellas una posición alta de la areola, así como un estrechamiento de la base para lograr una forma natural. La cirugía consiste en la extirpación de piel, de glándula y grasa, movilizando la areola mamaria a su nueva posición. El final de la intervención es muy común realizar una suposición en la zona axilar, a fin de reducir los acúmulos grasos que confieren un aspecto de mama de base amplia.
Se trata de una operación que ofrece unos resultados excelentes a aquellas mujeres que deciden someterse a la misma, ya que normalmente las mujeres que tienen unos pechos demasiado grandes, también los suelen tener caídos. Por ello, cuando se someten a una reducción de pecho, no solamente ven reducido el tamaño de la mama, sino que también les queda un seno más turgente, elevado y rejuvenecido, dándoles una imagen estéticamente muy mejorada.

Candidatas para una reducción de pecho

Estamos ante un problema estético y físico, y buscamos responder a ambos. Todas las pacientes que buscan esta cirugía tienen ambos tipos de problemas. Es candidata a esta intervención cualquier mujer cuyas mamas estén completamente desarrolladas y cuyo volumen o desproporción les cause alteraciones psicológicas de adaptación y problemas físicos por el peso excesivo de éstas. Aunque hay casos de adolescentes que habría que plantear como indicados en esta cirugía, lo ideal es realizarla en pacientes con la suficiente madurez psicológica para comprender este procedimiento y tener unas expectativas realistas acerca de los resultados. Respecto a las posibilidades de lactancia tras la intervención, éstas pueden verse reducidas, dependiendo del grado de ptosis o caída de la mama y de la técnica a realizar, pero habría que tener en cuenta que, entre mujeres con hipertrofia mamaria, un porcentaje muy alto, casi un 50%, también tienen serias dificultades para la lactancia. Es importante también operarse cuando se está en el peso habitual, pues el resultado de la cirugía se verá modificado si se pierde o se gana mucho peso después. El rango de edad de las pacientes va desde los 17-18 años hasta los 70, siempre que la paciente tenga adecuadas condiciones de salud.

Consulta y preoperatorio

En la primera visita es importante que explique a la Dra. cuáles son sus expectativas y principales quejas o problemas. En esta consulta se realizará la exploración y medidas de sus pechos, se le explicará muy bien qué tipo de intervención es el más adecuado para usted y en qué consistiría. Se discutirá respecto a su talla actual y cuál talla sería la resultante tras la cirugía, en función de su estructura y medidas corporales, tipo de piel, edad, problemas articulares o posturales, y por supuesto su propia imagen corporal ideal.

El cirujano debe explicarle muy bien los detalles de la cirugía, del postoperatorio y los riesgos de la misma, asegurándose de que usted ha entendido todo lo explicado y que usted sabe qué se puede lograr con esta cirugía. También se le explicará el tipo de anestesia, en qué centro, siempre hospitalario, se realizará y el coste que ésta tendrá.

A usted se le darán todas las instrucciones necesarias para la intervención, tipo de pruebas a realizar (analítica y pruebas radiológicas, entre ellas siempre un estudio mamario consistente en ecografía o mamografía), incluído si tiene que hacer algún tipo de dieta especial o no, evitar fumar mínimo 3 semanas antes y tomar o evitar alguna medicación. Para dejar todo bien preparado y aclarado se pauta siempre una segunda consulta con la cirujana, 1-2 semanas antes de la cirugía, así como una consulta con el médico anestesista, que será quien estudie sus pruebas analíticas y le realice una exploración adecuada para garantizar que está en condiciones óptimas para intervenirse y que no hay ningún factor de riesgo para la misma. El anestesista le informará al respecto del tipo de anestesia a realizar y le prescribirá la medicación adecuada para prepararla bien así como qué medicación debería dejar o evitar.

Por último, debe organizarse para que alguien pueda acompañarla a casa tras la cirugía y ayudarla en los primeros días. Precisará un tiempo de baja laboral mínimo de 2 semanas, aunque dependiendo del tipo de actividad ésta podría ser más prolongada en algunos casos.

La operación de reducción de pecho

Siempre se realiza en hospital y prácticamente siempre bajo anestesia general. La duración es variable en función del grado de hipertrofia mamaria, habitualmente de 3 a 4 horas. Es recomendable una estancia en clínica al menos 24 horas.

Hay diferentes técnicas para la reducción mamaria, desde las clásicas con la cicatriz en T invertida, que incluyen una cicatriz alrededor de la areola, una vertical desde la areola hasta el surco y una horizontal más o menos larga en el surco, hasta las más recientes técnicas de cicatrices reducidas, que intentan evitar la cicatriz horizontal, dejando sólo las periareolar y vertical. En nuestra clínica somos partidarios de estas técnicas de cicatriz vertical, asociando una horizontal sólo cuando las características de su mama y tipo de piel la hagan imprescindible. En todos los casos se realiza una resección de tejidos en la parte central del pecho para estrecharlo y de todo el polo inferior, remodelando el tejido restante para conformar una mama más estrecha, pequeña y de forma más bonita. Siempre se reposiciona la areola y es habitual reducir su diámetro para adaptarlo a las nuevas dimensiones de la mama. El marcado o dibujo del tejido a resecar y la nueva posición de las areolas se le realizará en el antequirófano, de pie, y siguiendo sus medidas y referencias torácicas, sin seguir ningún patrón o esquema preformado, sino muy a medida de cada paciente, buscando la máxima armonía y adecuación a su cuerpo. Por ello se recurrirá a técnicas diferentes según cada caso y también serán diferentes para cada caso referencias como la nueva posición de las areolas, altura de la mama, anchura…que vienen determinadas por el tórax y la anatomía mamaria.

El postoperatorio

Las curas, como siempre, serán muy sencillas así que no hará falta que vayáis a ningún sitio para ello, salvando las que yo os marque en mi consulta. Deberéis tener preparado un bote de Betadine, bastantes gasas (sobre todo para los primeros días en que habrá que cambiarlas con frecuencia en los drenajes) y esparadrapo hipoalérgico, siempre de papel, no vale de tela o de plástico. Comprad al menos dos sujetadores deportivos del modelo y talla que se os indique y tened prevista ropa ancha y cómoda.

Del quirófano saldréis con un vendaje grande, muy almohadillado con gasas y apretado. Llevaréis unos drenajes (yo uso aquí unos drenajes de silicona que empapan gasas, no van en este caso a ninguna bolsa o colector) con los que os iréis a casa. Al día siguiente se os cambia todo este vendaje, incluídos los apósitos sobre las heridas quirúrgicas, y se ponen unos apósitos limpios que cubren todo el pecho, sobre los que se pondrá el sujetador deportivo, que es imprescindible sea amplio y fuerte. No debéis tocar los apósitos de esparadrapo de papel y gasas que dejo tapando las heridas, sólo os cambiaréis las gasas de los drenajes, que están en el surco submamario, por lo que no os veréis ninguna herida. No os podéis mojar este vendaje, así que nada de ducha salvo de cintura para abajo, y por supuesto sí os podéis quitar el sostén para lavaros y cambiarlo.

Salís pues de la clínica con el sujetador deportivo (y muchas gasas debajo) y los drenajes, que se mantendrán mientras salga líquido por ellos. Usad ropa amplia y tened previsto que es fácil que manchéis los primeros días.

Lo habitual es dar el alta al día siguiente o como mucho tras 2 días. Os sentiréis cansadas pero ya notaréis el alivio del peso exagerado del pecho que os he reducido en quirófano, así que lo normal es que ya al día siguiente, con ese sujetador ya de una talla normal, os sintáis muy contentas de haberos operado.

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